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La persitencia es dimplomática

Durante nuestra adolescencia aprendimos la dolorosa lección de que si llamamos a alguien y no nos devuelve la llamada, es porque simplemente no le gustamos. Si sigues llamando, es porque eres un completo perdedor.

Pero en el mundo de los negocios, sucede lo contrario: la persistencia es diplomática y si no insistes eres un perdedor.

Imagina esto:

En este punto, me alegra sinceramente que hayas tenido la osadía de seguir intentado, porque realmente quería hablar contigo.

Imagina esto, en cambio:

Llamar una vez y nunca más como en ese ejemplo, es grosero y desconsiderado.

En este negocio, para demostrar que algo es importante tienes que ser persistente. Si le envías un paquete a alguien y no realizas un seguimiento hasta que logres comunicarte con esa persona, en realidad significa que no te importa mucho.

La persistencia es diplomática y considerada porque demuestra que entiendes cuán ocupada puede estar la gente. También demuestra cuánto te importa lo que intentas promocionar.

La persitencia es dimplomática